El goteo nasal, el dolor de garganta y la tos no se toman vacaciones de verano. Aunque la mayoría de los resfriados infantiles son leves y desaparecen solos, puede ser difícil saber cuándo un simple virus requiere atención médica. Durante los ajetreados meses de verano, comprender los síntomas de algo más grave puede ayudarle a mantener sano a su hijo y evitar estrés innecesario.
Aquí te contamos cómo saber cuándo dejar que un resfriado de verano siga su curso y cuándo es momento de llamar al pediatra.
¿Por qué los niños se enferman en el verano?
Aunque los resfriados son más comunes en invierno, los virus no desaparecen con el calor. Los resfriados de verano suelen estar causados por diferentes virus, como enterovirus y adenovirus. Estos se propagan fácilmente en lugares donde se reúnen los niños, como campamentos, piscinas, parques y zonas de juegos infantiles.
El sistema inmunológico de los niños aún está en desarrollo, por lo que tienen más probabilidades de contraer virus y presentar síntomas durante más tiempo que los adultos.
Signos típicos de un resfriado leve de verano
La mayoría de los resfriados desaparecen en unos pocos días con descanso, líquidos y cuidados paliativos.
Su hijo puede tener:
- Nariz que moquea o congestionada
- Tos leve
- Fiebre baja (menos de 100.4 °F)
- Dolor de garganta
- Estornudos o fatiga
En estos casos, generalmente puedes cuidar a tu hijo en casa. Asegúrate de que se mantenga hidratado, duerma lo suficiente y coma alimentos ligeros y nutritivos.
Cuándo llamar a su pediatra
Algunos síntomas pueden parecer similares a los de un resfriado común al principio, pero pueden indicar algo más grave. Consulte con el pediatra de su hijo si nota:
- Fiebre que dura más de 3 días.
- Una temperatura superior a 100.4 °F en bebés menores de 3 meses
- Dificultad para respirar o respiración muy rápida
- Tos persistente o ronca tipo “ladrido”
- Dolor de oído o secreción del oído
- Falta de apetito o de energía
- Vómito o diarrea que no se detienen
- Señales de deshidratación (labios secos, sin lágrimas al llorar, menos pañales mojados)
- Sarpullido que se extiende o que no desaparece al presionar
- Somnolencia excesiva o dificultad para despertar
Si tienes dudas, sigue tu intuición. Siempre es válido consultar con el proveedor de salud de tu hijo.
¿Quieres ayudar a tu hijo a mantenerse sano durante toda la temporada? No te pierdas nuestro artículo "Consejos de seguridad para niños en verano", con consejos de expertos para prevenir las enfermedades causadas por el calor, la deshidratación y más.
Otras enfermedades de verano a tener en cuenta en los niños: manos, pies y boca, deshidratación y más
Los síntomas del resfriado de verano a veces pueden coincidir con los de otras enfermedades comunes. Estas incluyen:
- Enfermedad de manos, pies y boca
- Alergias
- Infecciones del oído (como otitis de nadador)
- COVID-19
- Infección de garganta (como estreptococo)
- Infecciones de oído
Obtener un diagnóstico correcto es clave para que tu hijo reciba el tratamiento adecuado y se recupere pronto.
Atención pediátrica cuando la necesitas
Nadie quiere pasar el verano en la sala de espera, pero recibir atención a tiempo puede marcar la diferencia. Si los síntomas de tu hijo empeoran o algo no te parece normal, no dudes en contactar a su pediatra.
Nuestro equipo pediátrico está aquí para ayudarte, ya sea para una consulta de rutina o una visita por enfermedad.
